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| LECHE DE CARDO MARIANO: BENEFICIOSA PARA VARIAS ENFERMEDADES Y AHORA TAMBIEN PARA EL CANCER
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| La LC es aplicado por profesionales naturistas para enfermedades hepáticas en adultos, a quienes se les recomienda a fin de aliviar la dispepsia, el daño hepático inducido por toxinas, la cirrosis hepática y patologías inflamatorias crónicas.
En los últimos años, las investigaciones evaluaron el efecto de la LC en el cáncer, en niños y en adultos.Se la suele usar como hepatoprotector durante la quimioterapia y como adyuvante del tratamiento antineoplásico convencional. Desde hace poco tiempo, se presta atención a la LC en la posible prevención de tumores.
Sus acciones ejercen efectos citotóxicos sobre ciertos antineoplásicos y aumentan la eficacia de algunos agentes utilizados en oncología.
La LC reduciría las consecuencias del exceso de peso, el consumo desmesurado de alcohol y la exposición a esteroides, hormonas exógenas, metales pesados y fármacos, entre ellos, los antineoplásicos.
Los oncólogos ven beneficiosas las propiedades desintoxicantes de la leche de cardo para favorecer el metabolismo de los fármacos, ya que actúan directamente sobre el hígado, principal órgano involucrado en el metabolismo de las drogas. También depura sustancias tóxicas mediante la estimulación de movimientos intestinales, excreción de orina y sudor. Suele acompañarse con una dieta equilibrada de nutrientes vegetales y fibras. El consumo de cantidades importantes de agua es esencial para eliminar productos tóxicos. Las preparaciones botánicas favorecerían la función del hígado y la regeneración de las células hepáticas. Hepatoprotector
Los antineoplásicos que con mayor frecuencia originan daño hepático son la dactinomicina, la daunorrubicina, el docetaxel, la gemcitabina, el imatinib, la 6-mercaptopurina, el metotrexato y el oxaliplatino. Los pacientes tratados con estos fármacos acostumbran agregar LC por decisión propia, basándose en la buena reputación del producto. El objetivo es preservar la función del hígado, que debe responder al aumento sustancial de las demandas metabólicas originadas por el crecimiento del tumor, y metabolizar los productos que derivan de la muerte de las células neoplásicas, entre otras funciones.
Protector renal La LC podría conferir protección cardíaca en pacientes tratados con quimioterapia. Suele indicarse en pacientes que serán sometidos a anestesia general porque se evita el daño hepático asociado con los anestésicos. Los pacientes con metástasis cerebrales, tratados con radioterapia y asignados a ácidos grasos omega-3 y silimarina, presentaron mayor tiempo de supervivencia y un número inferior de radionecrosis. La LC podría incrementar la captación y la acción de los agentes quimioterápicos. Los pacientes con cáncer tienen cada vez mayor expectativa de vida, una situación que motiva preocupación por los posibles efectos adversos de los tratamientos antitumorales sobre la salud a largo plazo, sobre todo en los niños. La LC podría atenuar este daño.
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