La ortorexia es una obsesión por comer sano; termina constituyéndose en un trastorno alimentario que en los últimos años creció un 40% sobre todo en mujeres de 15 a 23 años.
Mal manejo de la información
El mal manejo por parte de las personas con ortorexia de la información que circula por distintos medios de comunicación referida a alimentos “saludables”, las lleva a padecimientos físicos y psicológicos, acabando por no alimentarse acorde a sus propias y específicas necesidades.
Su obsesión condiciona hasta su vida social; desde hace tres años va en aumento el número de casos.
• Síntomas
Los síntomas deben ser motivo de asistencia de nutricionistas, con el complemento de un tratamiento psicológico que suele abarcar por lo menos seis meses para la recuperación.
• Viven pendientes de cuanto se divulga relacionado con alimentos, contenidos calóricos y propiedades nutricionales.
• Pretenden alcanzar el máximo control de lo que ingieren. Toman en cuenta los datos difundidos sobre todo en Internet, y los cumplen a “pie juntillas”, equivocándose en su utilidad al no efectuar ninguna consulta médica previa que le indique si es beneficioso su proceder para las particularidades de su organismo.
• Si bien se hallan convencidas que se nutren adecuadamente, sufren de este trastorno al ganarles la obsesión y así, la mayoría de “los obsesivos”, se alimentan mal.
• Su obsesión se concentra en lo que comen.
• Condicionan su vida social a su alimentación.
• Quieren ejercer el autocontrol de cada caloría que incorporan a su cuerpo, saber quién manipuló sus alimentos y de qué manera.
• No es habitual que identifiquen su problema y busquen ayuda.
• No comen fuera de su casa porque creen que pierden el control de la comida.
Anorexia, bulimia
La ortorexia se vincula en muchas oportunidades con la anorexia o la bulimia (no comen o lo hacen en exceso y luego quieren despedir cualquier alimentación con laxantes, vómitos provocados), es decir, impera en ellas el miedo a engordar y se presionan a sí mismas para verse bien.
Comportamientos fuera de lo normal
• No consumen grasas saturadas, carnes rojas y otros alimentos que puedan aumentarles su peso.
• Averiguan los orígenes de los comestibles, también para evitar los trangénicos, los tratados con fertilizantes, los productos artificiales o los que poseen conservantes.
• Estas perturbaciones las llevan a que desarrollen conductas fuera de lo normal, como la de pasar períodos de entre dos y tres horas decidiéndose qué es lo que van a comer.
No disfrutan las comidas
No solo comen mal sino que pierden el placer de alimentarse, no disfrutan las comidas y no se alimentan convenientemente.
Esta problemática se da con frecuencia en quienes ya son vulnerables y proclives por su personalidad a caer en un trastorno alimentario.
Diferencias con la bulimia y la anorexia
Se diferencian de los bulímicos y anoréxicos en el sentido de que es usual que atraviesen por una falsa autoestima; mantienen la certidumbre de que se alimentan mejor que la mayoría de la gente y que su vida es más sana.
Echan mano de argumentos racionales para justificar sus procederes cotidianos.
Se recobran con un tratamiento integral que reordena su vida social y su nutrición.
Fuente: nutricionista de La Plata, Buenos Aires, Argentina, Norberto Russo