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15 julio 2013 1 15 /07 /julio /2013 13:39

 

TRASTORNOS DEL SUEÑO: TERRORES NOCTURNOS

 

Los terrores nocturnos son peores que las pesadillas; constituyen  un trastorno del sueño más preocupante que estas últimas  y atacan a cualquier edad.

 

 

·        Características habituales

 

En general, se caracterizan por despertares abruptos y los afectados no recuerdan nada de lo soñado que le infundió terror y vuelven a dormirse plácidamente.

 

Existen casos extremos en que los episodios se replican hasta tres veces cada noche.

 

·        Acción cerebral , cuándo aparecen y el tiempo que duran

 

Esta modalidad de trastorno surge en el primer tercio del sueño y su duración habitual es entre uno y diez minutos.

 

Se produce en el marco de episodios de una activación vegetativa cerebral mediante la expresión de un miedo intenso.

 

 

Diferencia con las pesadillas

 

Lo habitual es que las pesadillas se sufran en el último tercio del sueño, entre las cuatro y las seis de la madrugada.

 

Son recordadas por las personas que las experimentan con lujo de detalles al despertarse.

 

La activación vegetativa  y motora (por movilidad física)  es más evidente que en los terrores nocturnos.

 

 

Cómo ayudar a otros con miedos extremos cuando duermen

 

Según la experiencia médica, no hay que tratar de despertar o de calmar a los inquietados por este tipo de sueño mientras él se halla en pleno proceso; llegaría a ser contraproducente y al punto de que en lugar de contribuir a interrumpirlo puede prolongarse.

 

Lo mejor es dejar  que los sobresaltos en los que cunde el pánico terminen por sí solos.

 

 

No recuerdan imágenes, despiertan agotados

 

 

A los terrores vividos en el transcurso del sueño es imposible recordarlos en imágenes; a veces sólo se evocan en forma fragmentada.

 

Los individuos cuando despiertan se sienten físicamente agotados, como si les hubieran dado una paliza o hubiesen mantenido una larga y dura pelea.

 

 

Consecuencias negativas a lo largo del día

 

Los padecimientos que se dan en mitad de la noche, provocan consecuencias negativas durante el día: bajo rendimiento escolar o laboral y dificultades en las relaciones sociales.

 

 

Causas

 

Es posible que sobrevengan por fiebre muy alta, falta de sueño, o efectos provocados por ciertas medicaciones que un organismo en particular rechaza, o la ingesta de estupefacientes.

 

En algunas circunstancias,  se agrega sonambulismo, aunque ambos estados difieren y no deben confundirse.

 

 

Sonambulismo

 

Los terrores y el sonambulismo no se involucran; aunque la diferencia no resulte clara para los convivientes.

 

·        Gritos, llanto, afectaciones corporales

 

Se da una suerte de pánico al soñar “horrores”; la persona se sienta en la cama en medio de la noche y se pone a gritar o a llorar, adquiere una expresión facial de terror y signos vegetativos “ansiosos” impulsados por el terror que se traducen en taquicardia, enrojecimiento en el rostro, sudoración, dilatación de las pupilas y aumento del tono muscular.

 

El sujeto ve que es muy problemático desenvolverse en su ámbito social cotidiano, procura ocultarlo; se resiste a participar de reuniones, a dormir en otras casas e inclusive a compartir la cama con su pareja.

 

 

Mayor incidencia de perturbaciones mentales en los adultos

 

Los inventarios clínicos han revelado que no es costumbre que los terrores coexistan tanto en los chicos como en los adultos; sin embargo, siempre  alarman a  sus  progenitores.

 

En la gente adulta se da una mayor incidencia de perturbaciones mentales o psicopatológicas.

 

Los cuadros patológicos se asocian frecuentemente con la edad adulta; se destacan más en quienes ya han sido sometidos a un estrés postraumático previo o una ansiedad profunda.

 

·        Trastornos en la personalidad, depresión

 

Los casos más graves demuestran personalidades distorsionadas tendientes a la depresión.

 

·        Gemelos, antecedentes familiares

 

Pero todavía la ciencia médica carece de muchos datos. No se conoce abiertamente una vinculación  estrecha entre este trastorno y el contexto cultural; no obstante, se sabe de parejas de gemelos perjudicados por el síndrome y de personas con antecedentes familiares de primer grado.

 

 

Sin tratamiento específico

 

Hasta el momento no se posee un tratamiento específico; se recurre a medidas preventivas con medicamentos para atajar los estados febriles y se aplica la terapia psicológica con el intento de evitar que se repita.

 

La mayoría de la gente se ve presionado por sucesos  ocasionales de  terrores nocturnos en algún momento de su vida.

 

·        Episodios aislados y recurrentes

 

Así como se observan episodios aislados, los terrores nocturnos es posible que alcancen un carácter recurrente en intensidad, malestar físico significativo y deterioro en el cumplimiento de actividades usuales.

 

 

Edades tempranas, adolescencia, adultez

 

La problemática es factible que se ocasione en edades entre los cuatro y doce años y que remitan espontáneamente a la adolescencia.

 

En los adultos aparece entre los 20 y 30 años de edad, con una secuencia crónica de altibajos y asimismo en noches consecutivas.

 

Fuentes: catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, doctor Juan José López-Ibor Aliño

 

psiquiatra del Hospital Clínico de Barcelona y psicobiólogo, doctor Manuel Valdés Miyar

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Published by Marcela Toso - en Salud
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