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27 septiembre 2012 4 27 /09 /septiembre /2012 09:28

SISTEMA LÍMBICO CEREBRAL Y AFECTIVIDAD, SALUD EMOCIONAL, PENAS

 

Y ALEGRÍAS

 

El cerebro humano está formado por varias zonas diferentes que fueron evolucionando en distintas épocas.

Las arcaicas partes del cerebro de los primeros humanos fueron acumulándose, no desechándose, y siguen actuando en correlación  con un conjunto instintivo de programas procedentes de los mamíferos como de los reptiles, que más atrás en el tiempo, dieron origen a los primeros, según sostienen teorías evolutivas.

 

Cerebro reptil: instintos básicos de supervivencia

Por ello se habla de “cerebro reptil”, el que se ocupa de los instintos básicos de supervivencia: búsqueda de comida, deseo sexual y respuestas agresivas.

En los reptiles, las reacciones frente al objeto sexual, a la comida o al predador peligroso son automáticas y programadas.

No cuentan con circuitos cerebrales que les permitan sopesar y seleccionar una línea de acción.

 

Comportamiento humano actual y actos vitales de antepasados

 

Muchos experimentos verificaron que una gran parte del comportamiento humano de hoy en día, proceden de  zonas profundas del cerebro que dirigieron los actos vitales de nuestros antepasados.

 

Cerebros parecidos a los de los caballos y cocodrilos

 

Una llamativa información señala que nuestras cabezas reúnen estructuras cerebrales muy semejantes a las del caballo y el cocodrilo. Esta sorprendente afirmación corresponde al  neurofisiólogo Paul MacLean del Instituto Nacional de Salud Mental de los EE.UU.

 

Cortejar, casarse, buscar hogar, elegir dirigentes

 

El experto asevera que nuestro cerebro primitivo de reptil, con más de doscientos millones de años de evolución, todavía rige los mecanismos humanos a la hora de cortejar, casarse, buscar un hogar y elegir dirigentes; por lo tanto, es responsable de muchos ritos y costumbres.

 

Sistema límbico y movimientos emocionales  

 

El sistema límbico o cerebro medio se sitúa inmediatamente debajo de la corteza cerebral y abarca centros importantes: tálamo, hipotálamo, hipocampo y  amígdala cerebral.

 

Afectividad: emociones, angustias y alegrías intensas

Estos centros son la base de los movimientos emocionales tales como el temor y la agresión; son los sitios de  la afectividad donde se procesan las emociones de distintas índole y en los que se sienten las angustias, penas y alegrías intensas.

  

Rol de la amígala es fundamental

Es incuestionable la influencia de la amígdala en la elaboración cerebral de las emociones.

Quienes la  tienen lesionada carecen de capacidad para reconocer la expresión de un rostro o si una persona se encuentra contenta o triste.

En un estudio en el que le fue extirpada a monos, se observó un comportamiento social extremadamente alterado: perdieron sensibilidad para manejar las reglas que rigen su manada.

También la actitud maternal y las reacciones afectivas se mostraron altamente perjudicadas.

 

·        Aprendizaje y memoria y función de la amígala

Los investigadores J. F. Fulton y D. F. Jacobson, de la Universidad de Yale, dieron cuenta de que es determinante una amígdala en óptimo  estado para desarrollar el aprendizaje y la memoria.

Hicieron una prueba con chimpancés delante de dos platos:  uno con alimentos apetitosos y el segundo se hallaba vacío; taparon los dos.

Los animales sanos no dudaron en tomar el plato con comida, pero los que sufrían de una amígdala en mal estado  seleccionaron al azar, sin que se les despertara  ninguna excitación ni recuerdo alguno,

 

Interacción cerebral y control emocional

El sistema límbico vive en permanente interacción con la corteza cerebral.

La transmisión de señales de alta velocidad es la que logra que el sistema límbico y el neocortex trabajen juntos; ello explica la razón por la cual es posible controlar las emociones.

 

Neocortex: cerebro racional

Tras cien millones de años de surgimiento de los primeros mamíferos superiores, el cerebro en evolución pegó un salto cuántico, a tal punto que por encima del  bulbo raquídeo y del sistema límbico se ubicó el neocortex, es decir,  el cerebro racional.

Los instintos, impulsos y emociones pasaron a disponer de la facultad de pensar de modo abstracto y transcendiendo el momento presente, lo cual hizo que el hombre supiera comprender las relaciones globales existentes y desenvolver un  yo consciente y una compleja vida emocional.

 

Corteza cerebral actual y nueva dimensión de la vida emocional

 

La corteza cerebral actual del ser humano es la de mayor importancia, ya que recubre las más viejas y primitivas, que  permanecen debajo y aún activas, aunque sin ostentar el control del cuerpo.

Además de ser el área más accesible del cerebro, es la más distintivamente humana.

De esta región cerebral deriva en su mayoría el pensamiento o la planificación, el  lenguaje, la imaginación, creatividad y factibilidad de abstracción.

Por lo tanto, el neocortex junto con el aporte de la capacidad para la inclusión de conocimiento, brinda una nueva dimensión a la vida emocional.

 

Amor y venganza, altruismo e intrigas, arte y moral

Mucho más allá de los rudos modelos de percepción y de comportamiento espontáneo del sistema límbico van el amor, la venganza, el altruismo, las intrigas, el arte y la moral.

Asimismo, se ha puesto de relieve que el neocortex sería solo un buen ordenador de alto rendimiento.

Experimentos con pacientes cuyo cerebro se encontraba dañado, demostró que las sensaciones mencionadas precedentemente se anulan si no participa el cerebro emocional.

 

Lóbulos prefrontales y frontales

En la asimilación neocortical inciden particularmente los lóbulos prefrontales y frontales; manejan nuestras emociones y asumen dos labores significativas:

·     moderan nuestras reacciones emocionales porque, frenan las señales del cerebro límbico;

·     despliegan planes de actuación concretos para situaciones emocionales, mientras que la amígdala auxilia en casos de emoción extrema; el lóbulo prefrontal, en otro orden, coordina las emociones en general y sabe trabajar de continuo ante preocupaciones propias y ajenas, y sentimientos de culpa que se dejan de lado o son disfrazados para sentirnos con calma.

 

 

 

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Published by Marcela Toso - en Salud
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