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29 noviembre 2012 4 29 /11 /noviembre /2012 09:41

 

SINDROME POR EL CUAL VÍCTIMA DE MALOS TRATOS

SIENTE AFECTO POR SU VICTIMARIO

 

Es una reacción psicológica por la cual la víctima de un secuestro, contra su voluntad, se vuelve cómplice del secuestrador y conforma un fuerte lazo afectivo con él.

El rehén llega a creer –aún con violencia de por medio- que su secuestrador asume un acto de humanidad.

 

·        Sentimientos positivos y a la vez miedo a la policía

De acuerdo al FBI en un promedio de 4700 asedios, el 27% de las víctimas sostienen esta reacción, que se muestra de dos maneras: por un lado poseen sentimientos positivos hacia los secuestradores y, por otro, sienten  temor e ira contra las autoridades, por ejemplo policiales.

En algunas oportunidades, iguales sentimientos positivos se dan en los secuestradores.

 

Comportamientos

 

  • El rehén y el autor del delito quieren salir ilesos del incidente, por ello cooperan uno con el otro.
  • La víctima trata de protegerse ante situaciones incontrolables por lo que procura cumplir los deseos del captor.
  • El/o los  delincuentes se muestran como benefactores ante los secuestrados para que no provoquen dificultades. Entonces, se da una relación emocional porque la víctima pasa a ser agradecida.
  • El acercamiento con victimarios puede responder a una historia personal que provenga de la infancia: si experimentó el enojo de su progenitor, sufrió por ello y trató de comportase bien; la  misma actitud la repite ante una situación extrema.
  • El prisionero  padece una ausencia total de control que le es difícil asimilar y- para soportar- termina identificándose con los motivos del delincuente, mientras se acostumbra a pasar tiempo con él.

 

Causas 

 

El síndrome es más común en personas que ya han sido rehenes, miembros de una secta, aquellos que en su infancia recibieron abuso psíquico o incesto, prisioneros de guerra y/o de campos de concentración, según el psiquiatra y catedrático de Medicina social Nils Bejerot, asesor de la policía sueca.

 

·        Un caso famoso

 

Patricia Hearst, nieta del poderoso editor William R. Hearst, después de haber sido retenida por la organización terrorista Ejército Siombonés de Liberación, se unió a la ella tras su liberación.

 

Mujeres maltratadas

Si bien se ha instalado progresivamente la condena social y judicial contra el maltrato doméstico, muchas son las víctimas que todavía optan por el silencio, ocultando la problemática.

 En tanto las mujeres padecen  procesos paralizantes por miedo, la percepción de que no tienen una salida ni recursos alternativos o un apoyo viable, especialmente cuando son madres.

 

·        Buen desempeño laboral e independencia económica

Incapaces de denunciar a sus agresores, con quienes siguen viviendo, muchas veces ellas en paralelo se destacan por realizar trabajos de envergadura con éxito, y por una independencia personal y/o económica.

Continúan desarrollando un vínculo afectivo cada vez más pronunciado con su agresor y lo defienden y justifican.

 

 Lazo traumático

El desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno-malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor con docilidad (Dutton y Painter).

Ella aprende la indefensión. En las parejas traumáticas el abuso es un antecedente y no una consecuencia; ya provienen del noviazgo con distorsiones cognitivas (Graham, Rawlings, Ihms, Latimer, Foliano, Thompson, Suttman, Farrington y Hacker)

 

Síndrome de Estocolmo Doméstico

 

El síndrome de Estocolmo Doméstico sería como un vínculo interpersonal de protección, construido entre la víctima y su agresor, en el marco de un ambiente traumático y de restricción, la víctima es inducida a  un modelo mental constituido por esquemas mentales y creencias.

 

Cuatro fases

El proceso puede dividirse en  cuatro fases: desencadenante, reorientación, afrontamiento y adaptación.

En la desencadenante, las primeras palizas rompen la seguridad construida sobre una base afectiva; la mujer se siente desorientada, pierde referentes, sufre estrés con probable cronificación e inclusive depresión.

En la fase de reorientación, ella busca  nuevos referentes y trata de reordenar sus esquemas cognitivos, con el fin de evitar la disonancia entre su conducta de elección, el compromiso de pareja y la realidad traumática que vive.

Se inculpa y entra en un estado pasivo y de indefensión.

La fase de afrontamiento, se caracteriza por buscar vías de protección de su integridad psicológica, mientras asume el modelo mental de su esposo.

En la última fase (adaptación), proyecta parte de la culpa al exterior, hacia otros; pero el síndrome se consolida identificándose en torno al modelo mental explicativo de su pareja acerca de la situación hogareña y las causas.

El síndrome no únicamente se circunscribe al espacio físico de la vivienda; en algunas circunstancias, el sexo femenino lo toma como un elemento autorreferencial para aceptar y/o someterse al maltrato en otras configuraciones ambientales.

 

Efectos por sectas y lealtad

 

La introducción a grupos como fraternidades secretas, hermandades y sectas, motiva el síndrome.

Por otra parte, es muy poderosa la lealtad a un abusador –aún cuando entrañe peligro para la vida-; es común en gente abusada en su hogar, maltratada y con una infancia dependiente de un explotador de niños.

 

En muchos casos las víctimas optan por ser leales a su abusador  hasta tan punto que no lo quieren abandonar,  aunque se les ofrezca  un sitio seguro.

Fuentes:

 

Sociedad Española de Psicología de la Violencia 

 

Understanding Stockholm Syndrome». FBI Law Enforcement Bulletin (Law Enforcement Communication Unit) 76 (7):  pp. 10–15. July 2007. ISSN 0014-5688.

Montero, A (1999). Shaping the etiology of the Stockholm Syndrome: hypothesis of the Induced Mental Model. IberPsicología, 5 (1):4
Montero, A (2000). Featuring Domestic Stockholm Syndrome: a cognitive bond of protection in battered women. Proceedings of the XIV World Meeting of the International Society for Research on Aggression.

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Published by Marcela Toso - en Salud
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