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8 mayo 2013 3 08 /05 /mayo /2013 14:58

QUÍMICA DEL AMOR MATERNO, ÚLTIMOS HALLAZGOS  

SOBRE SALUD MENTAL DE LOS HIJOS

 

Gracias a los avances neurocientíficos se empieza a saber más cómo influye el amor de madre en el cerebro del niño.

El vínculo entre una madre y su bebé es un complejo entramado de factores hormonales, neuronales, psicológicos y sociales.

 

·        Buen desarrollo mental del bebé

Muchas investigaciones avalan que el amor maternal no sólo es fundamental para un buen desarrollo cerebral del niño, sino que también es una excelente inversión para la salud mental del futuro adulto.

 

Estructura básica del cerebro: alimentación y relación materna

 

Las estructuras básicas del cerebro del niño se forman a los tres años de edad. Su desarrollo depende mucho de la alimentación y de la relación que establece con su mamá.

A la hora del nacimiento el chico tiene desarrollado solo el 25 de su cerebro; el 75% que resta se cumple entre los dos y tres meses de edad.

No obstante, el cerebro es factible que cambie y, en este aspecto, es fundamental que reciba una alimentación sana y se cree una excelente comunicación con su progenitora.

 

Influencia genética

También influyen los genes y, de a poco, el niño se abre a otras figuras importantes para su evolución, como su padre.

Pero, al principio, casi todo el horizonte del niño será el amor de su mamá –o de su cuidador principal-, en el caso de que sea su papá o una mujer que se desenvuelva como madre.

 

Intercambio afectivo por hemisferio derecho, acción neuronal

 

El amor materno programa las conexiones entre neuronas. El bebé recibe importante información emocional de su mamá; ella le habla, lo acaricia, le canta, lo acuna, le sonríe, empatiza con él, ríe y sufren juntos, y este intercambio afectivo se experimenta entre el hemisferio derecho de la madre y el que le corresponde a él.

En el menor predomina el hemisferio derecho que tiene que ver con las emociones.

Así lo atestigua Allan Shore, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California-Los Ángeles (Estados Unidos) y uno de los principales estudiosos del tema.

 

Diálogo muy especial moldea el cerebro del niño

 

Un diálogo muy especial, cuyo código a veces parecen conocer únicamente la madre y su niño,  moldea el cerebro de este último, remarcó por su parte Adolfo Gómez Papí, neonatólogo del hospital Joan XXIII de Tarragona y profesor de la Universitat Rovira i Virgili.

 

100.000 millones de neuronas, billones de conexiones

El recién nacido posee  unas 100.000 millones de neuronas. En los primeros años de vida se forman billones de conexiones entre ellas.

 

·        La seguridad que brinda la madre y empleo neuronal

 

Alrededor del final del primer año de vida, el cerebro de la criatura economiza recursos, poda las conexiones menos utilizadas; si el apego con la madre ha resultado seguro se constituirán y mantendrán  aquellas que tienen que ver con la seguridad que ella le ha aportado.

 

·        El cerebro preparado para vivir en un entorno seguro

En consecuencia, el cerebro infantil se habrá preparado para vivir en un entorno seguro; el niño comienza a percibir la vida como un “lugar seguro”.

No teme al mundo porque lo consuelan cuando está mal, lo cual es una significativa manera para encarar su futuro.

 

Ganas de explorar o inhibición

Si se saben seguros, los chicos muestran más ganas de explorar; por el contrario, si no han tenido un buen vínculo, son más inhibidos.

Estos conceptos fueron expuestos por Ibone Olza, psiquiatra infantil del hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

Una de las principales funciones de la madre

Una de las funciones más importantes de la madre es regular las emociones de su hijo.

Es elemental que le de el consuelo que necesita y no es tan importante su acierto si presenta sueño o hambre cuando llora, como sí  esencial que responda a su llamado para que él disponga de bienestar y menos malestar.

El chico se lanza a gatear con confianza si sabe que la persona más importante de su vida se halla disponible cuando la necesita.

 

Salud mental; depresión, ansiedad, trastornos de personalidad

 

Una adecuada relación con la madre en los primeros años es un factor que ayuda mucho a la salud mental del adulto.

Numerosos estudios advierten que un apego inseguro, negligencias o abusos de sus cuidadores principales, exponen a un mayor riesgo de sufrir depresión, ansiedad o trastornos de personalidad durante su adultez.

 

75% apego seguro; otras figuras de referencia

Algunos trabajos investigativos dicen que cerca del 75% de los pequeños crea un apego cercano, afectivo y estable porque las madres suelen fomentarlo bien.

Y aunque no fuera así, no es una condena de por vida. El niño puede encontrar otras figuras de referencia y el cerebro es plástico, se adapta.

 

Estrés, cómo afectan las primeras experiencias

Otros estudios se han centrado en cómo afectan las primeras experiencias en el modo de afrontar el estrés a lo largo de la vida.

Michael Meaney, profesor de Psiquiatría en la Universidad McGill, en Montreal (Canadá), uno de los principales investigadores en este campo, evaluó a un  grupo de sujetos de entre 18 y 30 años que dieron una puntuación elevada en un cuestionario sobre los cuidados maternos recibidos y un grupo de individuos  que dieron una puntuación baja.

A ambos, les pidió que realizaran una tarea aritmética mental delante de una pantalla, que les informaba sobre los errores que cometían y el tiempo que tardaban en resolver los problemas.

Aquéllos que habían contado con buenos cuidados maternos segregaban menos cortisol, la hormona substancial que se activa en el estrés.

·        El amor y los retos de la vida

Cuanto menos cortisol se segrega, menos reactividad al estrés, indicó  Roser Nadal, profesora del Instituto de Neurociencias de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Se afrontan con mayor tranquilidad los retos de la vida. Y la relación entre cuidados maternos y estrés en el futuro adulto se ha comprobado una y otra vez al evaluar  los estilos de crianza de las ratas.

Mucho depende de las caricias, de la protección que ofrecen las mamás al amamantar.

Estas conductas activan o desactivan genes relacionados con el estrés. Los cuidados de las madres dejan una marca en el cerebro y  en los genes.

 

Desarrollo cognitivo

Si la madre y el hijo conforman un buen equipo afectivo, se ve favorecido el desarrollo cognitivo. El niño obtiene buenas notas en la escuela porque crece con mayor seguridad y ello lo motiva muchísimo.

 

·        Hipocampo de mayor tamaño

Otro factor que lo explica es que un mejor rendimiento escolar tras los cuidados maternos, originaría un hipocampo de mayor tamaño (la estructura cerebral que influye en el aprendizaje y la memoria).

Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis (EE.UU.) comprobaron mediante una exhaustiva labor que las madres biológicas como las sustitutas -que prestan una buena crianza- crean  menos déficit cognitivo en las personas cuando alcanzan la ancianidad.

Por mucho que avance la ciencia, “todavía ser madre es difícil”, importa la calidad del tiempo que destina y disfruta de su hijo; pero, la madre debe rodearse de una familia que la apoye y “la cuide”.

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Published by Marcela Toso - en Salud
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