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2 abril 2013 2 02 /04 /abril /2013 16:14

NUEVO HALLAZGO SOBRE EL MIEDO Y EL PÁNICO

 

Ahora se sabe que el cerebro elige, algo que consciente o inconsciente la gente no cree que lo logre.

Se acaba de descubrir que la amígdala no es la única área cerebral  que se relaciona con el miedo.

 

Tronco encefálico o la corteza insular, miedo intenso, pánico

Habría otras como el tronco encefálico o la corteza insular, que son capaces de sentir un miedo intenso o pánico delante de  determinados riesgos.

Datos aportados por un nuevo estudio realizado por la Universidad de Iowa, de Estados Unidos,  asegura que este descubrimiento permitirá desarrollar terapias más efectivas  contra los ataques de pánico, el síndrome postraumático y otras sensaciones desagradables vinculadas con la ansiedad por causas de orden emocional.

 

Enfermedad Urbach- Whiethe

 

En el caso específico de la enfermedad Urbach-Whiehe, un trastorno raro en extremo que ocasiona el endurecimiento de la amígdala cerebral, se inhibe el miedo.

Se observó en una paciente, exhaustivamente analizada y con un seguimiento por un tiempo prolongado, que contra todo pronóstico, supo rebelarse: gritó muchas veces pidiendo ayuda al vivir una situación que a ella le provocaba un sofoco casi constante.

 

La amígdala no es la única guardiana del miedo

Los expertos concluyeron que la amígdala, una región cerebral con forma de almendra, no es la única guardiana del miedo en la mente humana.

Estos conceptos fueron reconocidos por John Wemmie, profesor asociado de Psiquiatría y autor principal de un artículo publicado en Nature Neuroscience.

 

Pánico y miedo en demasía surgen fuera de la amígdala

 

La publicación, titulada Miedo Endógeno, destaca que la investigación ha dado muestras de que tanto el pánico como un miedo profundo, surgen en algún otro lugar fuera la amígdala.

 

Algunas amenazas externas y reacciones

La paciente bajo control, si bien se corroboró el papel central que jugó  el miedo en a la amígdala como respuesta a amenazas externas, no experimentó miedo ninguno al ponérseles por delante serpientes, arañas, películas de terror,  casas “denominadas embrujadas”, y tras haber experimentado un incidente en que fue detenida con un cuchillo.

 

Diferencia con amenazas internas, inducción del pánico

Nunca antes se había examinado su actitud ante amenazas internas.

La paciente y otros dos más se sometieron a una  inhalación de una mezcla de gases con un 35 por ciento de dióxido de carbono, uno de los experimentos habituales en laboratorio para inducir un ataque de pánico breve de 30 segundos.

Lo cierto es que al aspirar  una bocanada del gas,  se aquejaron  más rápido de ataques de pánico a diferencia de los que carecen de daño cerebral.

Luego, se les abrió la boca para que recibieran aire y su ritmo cardíaco se apresuró a recuperarse y trataron, entonces, de sacarse por sí mismos la máscara de inhalación.

Finalmente, a los tres se les preguntó cuál había sido su sensación y coincidieron en argumentar que era pánico.

·        Amígdala

Los tres manifestaron haber tenido temor por sus vidas. Así lo reveló  el neuropsicólogo clínico y primer autor del estudio Justin Feinstein.

Este investigador había considerado que el miedo reunía razones de índole endógenas en ratones en 2009 y constató que la amígdala detectaba claramente el  dióxido de carbono;  por ende, creyó que un mismo patrón se encontraría en humanos.

Sin embargo, admitió su completa sorpresa en los pacientes que atravesaron por un ataque de pánico.

 

Una amígdala sana no protege del miedo

 

Además, los expertos de Iowa examinaron más individuos, que conformaron una suma de 15,  de los cuales únicamente tres -sin estar previamente enfermos de pánico- acabaron sufriéndolo, lo que hizo que –al compararlos con los tres primeros pacientes- comprobasen  que una amígdala saludable priva de esta sensación, aunque desconoce cómo proteger del miedo.

La amígdala solo divisa el peligro externo.

 

 

Características del miedo y el pánico

 

De forma resumida, se puede decir que el miedo no impide la reflexión como para superarlo; en cambio, el pánico directamente paraliza el pensamiento y el comportamiento: lo más frecuente es el aislamiento de la persona, la perspectiva anómala y recurrente de peligros que lo acechan desde todos los ángulos de su existencia, sin uso del raciocinio, y con falta de ubicuidad dentro de la realidad verdadera y cotidiana.

 

Otra fuente consultada: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 4° edition (DSM-IV TR)

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Published by Marcela Toso - en Salud
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