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30 marzo 2012 5 30 /03 /marzo /2012 11:12

 

DESEO SEXUAL, LÍMITES  Y PRÁCTICAS SADOMASOQUISTAS

 

Toda pareja en sus relaciones sexuales, al tiempo que anhela un placer compartido, debe respetar invariablemente el deseo y los límites del otro.

 

Circunscribirse a actos que ambos disfrutan

Conviene ejecutar actos que los dos disfruten.

El hombre, por ejemplo, puede sugerir determinadas prácticas que su mujer rechaza y hasta ella siente repulsión al extremo que se ve incapacitada para concretarlas.

Entonces, la vida sexual puede afectarse si no hay una comunión de voluntades.

 

 

 

Excitación y apetito sexual

 

En el momento en el que prima mucha excitación sexual hay algunas  barreras que son factibles de superar.

Pero basta la actitud de un miembro de la pareja que se muestre imposibilitado de lograr lo que ansía el otro, al extremo de que su negación se convierta en una obstinación que borre su apetito sexual.

 

 

Frecuencia de las relaciones sexuales

 

Un tema conflictivo para muchas parejas que conviven desde hace tiempo consiste en conseguir una frecuencia satisfactoria en los vínculos sexuales.

Existen situaciones determinantes que accionan como obstáculos:

·        La pareja no encuentra un ritmo adecuado para los dos.

  • El varón tiende a experimentar un  mayor apetito sexual, que si no encuentra respuesta del otro lado, cae en la frustración Entonces,  aparecen las tensiones que entorpecen la vida diaria de la pareja.

 

 

De qué depende el deseo

El deseo sexual depende de:

  • factores permanentes, con orígenes relacionados a los procesos psíquicos individuales;
  • motivos inmediatos como la fatiga, las preocupaciones, el estrés, una enfermedad y la falta de entendimiento en la pareja.

 

 

Importancia de la comunicación

La capacidad comunicativa de los dos es fundamental para salir de periodos conflictivos.

Quien más demanda, en caso de que el otro no tenga un deseo espontáneo, puede hallar una solución mediante la creación de un ambiente propicio en el que cundan expresiones dulces y caricias.

Sin embargo, si pese a los esfuerzos no se adquiere lo esperado, hay que desistir de este comportamiento.

 

 

Nunca el coito egoísta

El hombre alcanza un coito egoísta masturbándose ante el cuerpo de su compañera, aunque ella no sienta nada.

En esta circunstancia la relación sexual ya no es un juego de intercambio.

Puede suceder que la mujer tema ante los momentos de comunión erótica y extravíe de a poco su interés carnal,  hasta evadir caricias e intercambios de ternura. De aquí en más hay un solo paso para que se rompa la pareja.

 

 

Prácticas sadomasoquistas

El sadismo, es decir, infligir dolor físico o psicológico al otro puede suscitar  excitación sexual en algunas personas.

Estas prácticas son exitosas si los dos miembros se complementan al respecto.

Pero sin acuerdo previo, sin consentimiento de una de las partes, acaba siendo una agresión sexual incompatible con el intercambio y satisfacción mutua.

Fuente: Sexualite et hygiene feminine - Dr Agnes Mocquard

 

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Published by Marcela Toso
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