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26 abril 2013 5 26 /04 /abril /2013 13:01

DESCUBREN QUE  SINTOMAS DE  DEPRESION

SON MUY CONTAGIOSOS

 

Una flamante investigación entre estudiantes universitarios que compartían una misma vivienda ha descubierto  que ciertos individuos con una forma particular de actuar, caracterizada por una atestada  vulnerabilidad que dificulta el enfrentamiento de  episodios estresantes, se ven muy proclives a verse contagiados por otros que padecen depresión.

 

·        Contagio en seis meses y sin síntomas anteriores

Fueron analizadas 103 parejas estudiantiles, de las cuales se desprendió  que en la mayoría se presentaron los síntomas de depresión en diferentes escalas -aunque en vías de aumento en solo seis meses de convivencia- , aún cuando nunca antes habían sufrido esta enfermedad.

La Clinical Psychological Science, editada por  la Association for Psychological Science (APS) de Norteamérica, dio crédito a los resultados publicados por los autores del estudio: los psicólogos Josehp Haeffel y Jennifer Hames de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos.

 

Los más vulnerables; vulnerabilidad cognitiva

Los expertos hallaron  que las  personas que responden negativamente a las situaciones que los estresan, y que las interpretan como algo imposible de cambiar o como producto de una deficiencia propia, tienen una “vulnerabilidad cognitiva": un factor de riesgo fundamental de depresión, al punto que adquieren la patología hasta por primera vez, al permanecer en contacto con gente depresiva.

Esta  vulnerabilidad cognitiva surge al comienzo de la adolescencia y permanece estable en la edad adulta.

Haeffel y Hames afirmaron en un comunicado de la APS que bajo estos efectos los sujetos se exponen a ser demasiado moldeables.

 

Muy contagiosa; entornos sociales en proceso de cambio

La tesis alerta que la vulnerabilidad cognitiva acaba predisponiendo a  la depresión, por otra parte muy contagiosa, en etapas vitales de gran transición, en especiales momentos en los que los entornos sociales atraviesan por un proceso de cambio.

Los jóvenes fueron distribuidos en diferentes pisos de manera aleatoria; todos cumplían el primer año de su carrera.

Transcurrido el primer mes en el campus, completaron un cuestionario online, evaluándose sus niveles de vulnerabilidad y los síntomas de depresión.

 

Acontecimientos vitales estresantes, vulnerabilidad compartida

El interrogatorio se prolongó en los tres y seis meses posteriores; entonces,  también se registraron acontecimientos vitales estresantes vividos en ambos periodos.

Los participantes depresivos  a los que se les había asignado un compañero con altos niveles de vulnerabilidad cognitiva iniciales, invariablemente los dejaron  “atrapados” por la enfermedad y, consecuentemente, desarrollaron mayores grados de vulnerabilidad.

El efecto de contagio de la patología se evidenció tanto en los tres como en los seis meses de convivencia.

 

·        Menos vulnerables

En cambio, los pacientes que cohabitaron  con compañeros con poca vulnerabilidad cognitiva, no la transmitieron  en alta proporción.

 

Vulnerabilidad cognitiva acumulativa

Por el contrario, se dio un contagio de los síntomas de depresión ante una vulnerabilidad cognitiva acumulativa. Ya en los primeros tres meses de universidad, los jóvenes depresivos incrementaron la inclinación de la vulnerabilidad en casi el doble de sus compañeros frágiles para contraerla, cosa que no sucedió ni a los seis meses en los que disponían de una fuerte constitución de su personalidad que para nada fueron inducidos.

 

Proponen una nueva terapia a partir del contagio

A partir de estos hallazgos, los expertos plantearon que el contagio podría aprovecharse para tratar con más eficacia la depresión.

Según ellos, sería factible usar el entorno social de una persona como tratamiento, tanto como complemento de otras intervenciones ya en marcha o como una intervención independiente.

Rodear a cualquier paciente de otros sujetos que presentan un estilo cognitivo adaptativo debería ayudar a facilitar el cambio cognitivo como terapia.

Añadieron que su investigación abre un camino: reconsiderar el modo  de pensar la vulnerabilidad cognitiva.

 

Síntomas que se comunicaron

 

Sobre todo, los jóvenes se comunicaron síntomas somáticos, como dolor de espalda, mareos o malestar gástrico y empeoramiento de cuadros asmáticos.

 

La depresión  suele conducir al recuerdo de síntomas que atentaron contra el cuerpo en el pasado.

 

Se agregaron falta de motivación, tristeza e inconvenientes para conciliar el sueño.

 

 

Otra fuente consultada: Jerry Suls de la Universidad de Iowa (Estados Unidos)

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Published by Marcela Toso - en Salud
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