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31 enero 2012 2 31 /01 /enero /2012 12:16

AUTISMO, CARDIOPATÍAS, OBESIDAD, PROBLEMAS MENTALES: VÍNCULO CON DOS KILOS DE BACTERIAS INTESTINALES

 

 

 

Cien billones de bacterias habitan el cuerpo humano, se denominan microbioma, y la medicina está descubriendo cada vez más cómo influyen en  la posibilidad de supervivencia.

 

 

Microbioma: se considera un órgano más

El proyecto Genoma Humano secuenció la información genética en el 10% de las células que constituyen el cuerpo humano.  Constató que el 90% restante no se compone de células humanas sino de un ecosistema conformado por la cifra de bacterias mencionadas en el párrafo anterior.

“El microbioma se considera ya un órgano en sí mismo", argumentó el doctor Francisco Guarner, responsable del grupo de Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR).

 

 

Serias consecuencias: cambios de conducta y en desarrollo cerebral

Las alteraciones que se producen en esta población de microorganismos dan lugar a serias consecuencias para la salud, al extremo de modificar la conducta y el desarrollo cerebral.

 

 

Cerebro inmaduro,  sistema inmunitario incompleto

 

Existen estudios que han registrado que animales de laboratorio que crecen con una ausencia total de bacterias, experimentan una deficiencia en su cuerpo, más un cerebro distinto, inmaduro, sumándose un sistema inmunitario incompleto.

Pero lo sorprendente es que si a estos animales se les trasplanta la flora de individuos normales, recuperan su salud.

 

 

Bioquímica cerebral

“Hay evidencias indirectas de que el microbioma afecta a nuestra bioquímica cerebral", destacó la investigadora y doctora Elena Verdú, que experimentó con ratones en la Universidad de McMaster (Canadá).

Adelantó que si bien los resultados no pueden trasladarse a seres humanos, es factible que los mecanismos se impliquen con enfermedades como el autismo.

 

 

Autismo y trastornos gastrointestinales

 

Las personas autistas sufren de trastornos gastrointestinales, entre otras complicaciones.

 

·        Bacteria en flora intestinal

Aunque el motivo se ignora, investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, acaban de dilucidar una diferencia determinante: muchos niños autistas poseen  un tipo de bacteria en su flora intestinal de la cual carecen el resto de los menores.

 

El microorganismo corresponde al género Sutterella y, si bien se vincula con  patologías digestivas inflamatorias como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, según Bren Williams, autor del nuevo estudio, "todavía resta  mucho trabajo que hacer antes de entender el rol de Sutterella en el autismo".

 

 

·        Casi dos kilos de células bacterianas en el organismo

 

La circunstancia de que una  gran parte de pacientes autistas dispongan de especies en la flora intestinal, se desconoce qué ocurre primero, si el tipo o la cantidad. Verdú aseguró, no obstante, que “la conexión cerebro-intestino es bidireccional" y sugiere ser prometedora.

 

 

Flora intestinal saludable

Lo cierto es que una flora intestinal saludable genera vitaminas y aminoácidos esenciales para la supervivencia del cuerpo humano, mientras estimula el sistema inmunitario.

 

 

Cómo actúa el sistema inmunológico

El sistema inmunológico aprende a distinguir lo propio de lo extraño.

Se sabe que la mayoría de células inmunocompetentes conviven con las bacterias en la pared del intestino y que es allí, principalmente, donde entra en contacto con los antígenos exteriores.

 

 

Alteraciones sintomáticas en autistas

 

La medicina hoy desconoce si  las irregularidades  gastrointestinales en individuos autistas “son algo más que sintomáticas”, pero en algunos casos las evidenciaron.

 

 

Crohn o esclerosis múltiple

En pacientes con enfermedad de Crohn o esclerosis múltiple, que sí disponen de una  base autoinmune, la flora intestinal se ve alterada; se verificó que “enriqueciéndola se mejoran las  afectaciones neurológicas”.

 

 

 

Flora intestinal, fármacos y alimentos

 

Una de las probabilidades terapéuticas bajo evaluación se basa en restaurar las bacterias y modificar  el sistema inmunitario de los  pacientes a través del consumo de probióticos o de  gusanos helmintos (parasitarios) no patógenos.

Se obtuvieron resultados positivos en test aplicados a gente autista y con esclerosis múltiple o alergias graves.

 

“La solución a estas enfermedades necesita conocer mejor el microbioma", afirmó Guarner pese a que reconoció que los tratamientos con helmintos “son sugestivos”.

 

Helmintos: parásitos  no patógenos

Aunque esta última opción no suene “deliciosa”, ya se han obtenido resultados en varios pacientes y en EEUU se han iniciado estudios clínicos en pacientes  autistas y con esclerosis múltiple o con alergias alimentarias graves.

De todos modos, Guarner opina que, aunque los resultados de los tratamientos con helmintos son alentadores,  " Desde que se conoce la repercusión del microbioma en el cuerpo humano, la investigación de cómo alterarlo y obtener efectos beneficiosos no sólo avanza en el campo de las enfermedades digestivas, sino en muchos otros, como por ejemplo la cardiología.

 

Obesidad, diabetes II y leptina

Hace tiempo que se sabe que pacientes con obesidad o diabetes tipo 2 tienen más riesgo cardiovascular que personas sanas y también elevados niveles de leptina, una hormona relacionada con el metabolismo y el apetito.

Un estudio reciente ha puesto en práctica una experiencia ya conocida: la presencia de Lactobacillus plantarum disminuye la secreción de leptina.

 

·        Infartos

Los resultados demuestran que ratas alimentadas con un probiótico que contiene dicha bacteria sintetizan menor cantidad de leptina y ello podría tener un reflejo en la disminución del número y la gravedad de infartos.

El doctor Abel Mariné, experto en nutrición y seguridad alimentaria de la Universidad de Barcelona, explicó que, aún cuando parezca existir una relación entre obesidad y flora intestinal " este estudio es interesante, si no perdemos de  vista que está efectuado con animales de laboratorio y que hay que verificar  la capacidad de reproducción”.

Igualmente, los probióticos no deben confundirse con medicamentos, pues sus consecuencias beneficiosas son suaves y a largo plazo", aclaró.

 

 

Rumbo a los genes

El siguiente gran paso biomédico después de lograr secuenciar el genoma humano es el proyecto europeo MetaHIT (Metagenómica del Tracto Intestinal Humano).

 Su objetivo es ambicioso: descifrar el material genético de las más de 150.000 especies distintas de microbios que colonizan el cuerpo humano. Guarner, responsable español de MetaHIT, dijo: "Vamos a generar un catálogo de las bacterias simbióticas que viven y participan en nuestro cuerpo, sus características y sus funciones".

El plan de trabajo pretende  descifrar los genes de los microbios que colonizan el cuerpo

La investigación del microbioma no es sencilla, "puesto que la mayoría de las bacterias del intestino necesitan del ecosistema que forman con las demás para crecer", especificó  Guarner, "y, por lo tanto, no crecen en las condiciones de cultivo del laboratorio".

 

Metagenómica

La solución es la metagenómica, es decir, aplicar técnicas de biología molecular y secuenciación de genes para obtener grandes bases de datos.

Este proyecto, en el que participan ocho países europeos, está en marcha desde 2008 y tiene fecha prevista de finalización para junio de 2012.

 

Clasificación de individuos de acuerdo a las bacterias que portan

Hasta ahora, los resultados que se conocen del proyecto MetaHIT son sorprendentes. Los investigadores han descubierto, por ejemplo, que es posible que los seres humanos puedan clasificarse, además de por grupo sanguíneo, sexo y edad, también según sus bacterias.

 

Los científicos de MetaHIT analizaron la flora intestinal de casi 200 personas de seis nacionalidades distintas y descubrieron que todas ellas se podían agrupar en tres tipos bien diferenciados.

El hallazgo puede alcanzar una gran repercusión en medicina, dado que de acuerdo a fundamentos del genetista Mani Arumugam, primer investigador que dio cuenta de estos resultados, "la flora intestinal interactúa directamente con los fármacos y los alimentos que tomamos y modula su absorción".

Arumugam cree que, en un futuro, se podrían "diseñar dietas y fármacos personalizados" en función del tipo bacteriano al que pertenezca cada persona.

 

Una flora intestinal adecuada estimula el sistema inmunitario

Los resultados de la investigación MetaHIT ha buscado infinidad de  aplicaciones terapéuticas.

"El gran objetivo es llegar a entender una parte del cuerpo humano que hasta ahora desconocíamos", expuso  Guarner.

 "Si llegamos a dilucidar  los pormenores de estos dos kilos de células bacterianas que habitan en nuestro cuerpo, entonces podremos utilizar el conocimiento para tratar el autismo, enfermedades psiquiátricas tempranas y , autoinmunes, alergias, trastornos del metabolismo, obesidad o diabetes tipo 2".

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Published by Marcela Toso - en Salud
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