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13 abril 2013 6 13 /04 /abril /2013 19:50

 

AFIRMAN QUE LA MIEL SUPERA AL USO DE POMADAS

PARA CURAR  HERIDAS

 

 

Un trabajo científico comprobó la efectividad de la miel para el tratamiento de heridas infectadas, tras comparar su aplicación con pomadas tradicionales como gentamicinama nitrofurazona y neomicina.

 

 

Mejoría en más del  63% de casos

 

Más aún, al cuarto de día de aplicación en heridas sépticas pudo constatarse que la miel logró una recuperación del 63, 15%, mientras que los productos medicinales en igual período mostraron buenos resultados en un porcentaje del 16,32.

 

 

Casi cuatro veces más positiva

 

La Revista Cubana de Cirugía publicó que la miel pura, sin calentar, calibra la velocidad de cicatrización,  por lo que es  casi cuatro veces más positiva y en un corto plazo en relación con las pomadas comúnmente prescriptas.

 

La investigación se concretó en  200 pacientes (todos con heridas infectadas), atendidos en los servicios de cirugía general del Hospital «Freyre Andrade» y la Clínica Central «Cira García»de La Habana, los que fueron seguidos por el término de 10 años, a fin de valorar  su evolución y posibles complicaciones.  

 

 

Riqueza de la miel: vitaminas y minerales

 

Posee todas las vitaminas que los bromatólogos o especialistas en nutrición consideran necesarias para la salud humana, en especial:

 

·        las del grupo B, tiamina, niacina, riboflavina, ácido pantoténico, piridonxina y biotina;

 

·        ácido ascórbico o vitamina C.

 

Se distingue de las frutas y verduras, dado que estas últimas pierden su contenido vitamínico en el transcurso de su cosecha, almacenaje y preparación.

 

En cambio la miel, si no se la calienta, conserva siempre sus vitaminas y suma minerales esenciales:

 

·        hierro, fósforo, aluminio y magnesio.

 

 

Cómo se desarrolló el análisis médico

 

 

De forma aleatoria los pacientes se dividieron en dos grupos de cien personas cada uno.

 

El primer grupo (control)  recibió una cura local diaria con solución salina al 0,9%,  junto con  antisépticos locales y antibióticos en ungüentos elaborados con gentamicina, nitrofurazona y neomicina.

 

Los otros cien pacientes ( grupo de estudio) fueron curados localmente con solución salina también al 9%, pero agregando miel en una capa que se expandió por la herida en su profundidad y superficie.

 

 

Afecciones evaluadas

 

Ambos tratamientos se destinaron a heridas  abdominales sépticas posquirúrgicas, accidentales infestadas y abscesos calientes.

 

En el segundo grupo se efectuaron 98 cultivos el primer día antes de proceder a la cura, al cuarto día de curación y al paso de los días subsiguientes: 82% de ellos continuaron evolucionando favorablemente.

 

El primero grupo, al contrario, con 95 cultivos, obtuvo 35 positivos en una segunda ocasión.

 

 

Complicaciones

 

El Grupo de Control registró 19 complicaciones, como alergia a la nitrofurazona, necesidad de cambio de antibiótico por retroceso  y sepsis después del cierre en una tercera intención.

 

Finalmente, los pacientes se curaron aunque luego de un tiempo prolongado.

 

En el Grupo de Estudio, no hubo dificultades  ni reacciones adversas a la miel.

 

Las diferencias fueron notables en cuanto a la miel.

 

Por qué es mas propicia la miel; baja cantidad de agua

Un microorganismo precisa  una concentración mínima de agua para su reproducción.

 

La miel crea un medio con bajo contenido de agua,  en razón de que el plasma  y la linfa migran fuera del tejido hacia la solución, e inhiben el crecimiento bacteriano justamente por la reducción del agua del sustrato.

 

·        Proporción de nutrientes al tejido dañado

 

La linfa, por su parte, brinda nutrientes al tejido.

 

La miel atrae macrófagos que participan en la «limpieza de la herida», acelera el desprendimiento del tejido desvitalizado, necrótico o gangrenoso, provee una fuente de energía local y forma una capa protéica protectora.

 

Reúne, asimismo, condiciones desodorizantes, ya que las bacterias usan glucosa en lugar de aminoácidos para su metabolismo, y generan  ácido láctico en vez de sustancias malolientes (amonio, aminas y compuestos azufrados).

 

 

·        Tejido de granulación, factor antibacteriano

 

El tejido de granulación  de la miel es una señal de progreso contra las heridas sépticas.

 

Propicia la cicatrización por la acción que ejerce sobre la división celular, la síntesis y maduración del colágeno, la contracción y reconstrucción epitelial y el mejoramiento del equilibrio nutricional.

 

·        Protección de radicales libres

 

La miel tiene un factor antibacteriano, caracterizado por su alto contenido en peróxido de hidrógeno, tal como alta concentración de antioxidantes, que salvaguarda al tejido de radicales libres.

 

·        Antiinflamatoria

 

Es antiinflamatoria, baja el edema, el exudado y el dolor local.

 

Su acidez (inferior a  pH 4) produce una acción antibacteriana de los macrófagos, ya que un pH ácido dentro de la vacuola se asocia  con lisis bacteriana, reduciendo simultáneamente  la formación de amonio tóxico.

 

En consecuencia, la acidificación coadyuva a la cicatrización.

 

Conclusiones

 

La miel pura, sin someterla a ningún calentamiento,  cura cualquier herida séptica independientemente de su localización y es segura para contrarrestar cualquier germen que colonice la lastimadura.

 

Sus fuertes propiedades desodorizantes y de limpieza adelantan  la etapa de cicatrización, y forman un tejido de granulación útil que cierra precozmente las heridas.

 

 

Otra fuente consultada: doctor Fuentes Pinzón Universidad Rafael Belloso Chacín (URBE), Venezuela

 

 

 

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Published by Marcela Toso - en Salud
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