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10 octubre 2014 5 10 /10 /octubre /2014 12:15

n general, los padres llevan a sus hijos a un pediatra cuando presentan un sobrepeso de 15 a 25 kilos.

La obesidad infantil, además de ser consecuencia de malos hábitos alimentarios y sedentarismo, merece ser investigado por el especialista, quien debe averiguar si responde a un problema metabólico.

Endocrinología: hipertiroidismo

Mas del 99% de los chicos obesos no padecen de hipertiroidismo. Más aún, los hipotiroideos no suelen ser gordos y en su mayoría atraviesan por este problema de forma transitoria, sin necesidad de que se les prescriba medicación, o con un ínfimo suministro de una hormona específica a sus particularidades de salud.

• Perjuicios de la levotiroxina o triodotironina

Es habitual que pocos niños consuman levotiroxina o triodotironina en las dosis comunes que reciben los pacientes jóvenes o adultos.

Esta medicación los pone nerviosos, se marean y quieren acostarse y descansar, mientras muestran una taquicardia de 130 a 150 por minuto ( incrementada si corren a menudo.)

Si se descarta un inconveniente cardíaco, un endocrinólogo opta por bajar la dosis medicamentosa, o indica que la dejen de tomar, siempre que sus análisis clínicos permitan interpretar que sufren un hipotiroidismo no permanente.

• Los endocrinólogos prefieren no medicar

Muchos endocrinólogos prefieren no medicar a los menores y efectuarles un control seguido para evitar las taquicardias y la irritabilidad.

Genes maternos y paternos

En los niños obesos hay que estudiar el código genético de sus dos progenitores para descartar su tendencia hereditaria a la obesidad o a convertirse en hipercolesterémicos.

• Costumbres en alimentación, movimientos

En paralelo a los estudios mencionados, el pediatra se detiene en informarse sobre las costumbres que priman en su alimentación y si realizan movimientos cotidianos.

• Sedentarismo, comida chatarra, copian a sus padres

La obesidad es frecuente que provenga del sedentarismo y de la ingesta de comida chatarra, tanto en su casa o en los cumpleaños o reuniones sociales, donde se reafirma la conclusión de que son un calco de sus padres.

Es decir, padres gordos tienen hijos gordos.

Deportes

La inmensa mayoría de entrenadores buscan en los varones futuros profesionales; por esta razón –ante la presión que sienten- los chicos terminan abandonando la práctica de básquet, futbol u otro deporte.

En las niñas, la natación, danza o básquet no alcanza para adelgazar.

Caminar

Lo ideal es que cualquiera sea el sexo, en edad escolar se caminen 40 a 50 cuadras 4 o 5 veces por semana y sean eliminados de la dieta las pastas y las golosinas y/o los dulces y las gaseosas por más light que digan las etiquetas de los productos.

Alimentación e inteligencia

En la alimentación importa que los hijos vean como ejemplo la actitud de su familia, que los componentes de ella coman sano.

Cabe destacar que experiencias científicas han sido categóricas al demostrar que las criaturas que no comen chatarra son más inteligentes en promedio que las acostumbradas a comerla.

Buenos hábitos en todos los ambientes en los que participan

En la casa, en el jardín y el preescolar se deben impartir buenos hábitos; que los menores aprendan a incluir invariablemente en sus comidas los vegetales.

Cómo ayudarlos en actividades físicas

Toda la familia o hermanos o amigos deben acompañar a los chicos obesos a caminar, y también a los no obesos, salvo que hagan un deporte que implique el gasto de muchas calorías.

Vida sedentaria solo temporaria

La vida sedentaria hay que admitirla solo temporariamente en situaciones determinadas, tales como cuando a las criaturas les urge estudiar para un examen, precisan un reposo forzoso por una caída o enfermedad, o porque las temperaturas externas son muy bajas o muy altas.

Los hábitos computacionales tienen que ser únicamente utilitarios.

La familia no debe engordar

Los chicos deben aprender hábitos saludables de su familia, que ella no se abandone al estado de obesidad. Los kilos de más de los hijos llegan ser un espejo donde se reflejan sus padres obesos; los menores se amargan por verlos gordos, mientras que se auto marginan o son marginados; entonces, sufren, se castigan a sí mismos, son cada vez más sedentarios y acaban comiendo a cada rato.

Adelgazar es un sacrificio enorme, pero corresponde hacerlo; quien lo logra es un ganador.

Fuente: Dr. Lalo Lelli, pediatra argentino. 1Noticias.com

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Published by Marcela Toso - en Salud
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